De la página: El bidón todavía guarda mucha vida
Idea 1
Maceta autoirrigable en minutos
Las macetas autoirrigables existen desde los jardines colgantes de la antigüedad y se han convertido en las favoritas de quien viaja u olvida regar. La magia está en la capilaridad: el agua sube por el sustrato húmedo como si subiera por una pajita, manteniendo la planta hidratada de abajo hacia arriba, en la medida justa.
Lo que necesitas
- Bidón de agua de 2 a 5 litros, limpio
- Cutter o tijera fuerte
- Barra de vela o palillo de madera
- Cinta aislante o lija para alisar los bordes
- Tierra para macetas y una plántula (albahaca, perejil o potos funcionan bien)
- Un trozo de hilo de algodón (opcional, para mejorar la subida del agua)
Cómo hacerlo
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1
Corta el bidón dos dedos por encima de la mitad, creando una parte de abajo (depósito) y una parte de arriba con boca y tapa — esa división es la que permite separar el agua de la tierra.
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2
Haz 2 o 3 agujeritos en la tapa con la barra de vela caliente o el palillo, para que el agua suba despacio por capilaridad sin empapar el sustrato.
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3
Pasa un hilo de algodón por los agujeros, dejando puntas en ambos lados, si quieres acelerar la subida del agua — el algodón es un excelente conductor de humedad.
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4
Encaja la parte de arriba invertida dentro de la de abajo, con la boca hacia abajo, y alisa los bordes con lija o cinta para no dañar la planta ni tus manos.
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5
Rellena con tierra y planta la plántula, regando por encima la primera vez para asentar el sustrato.
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6
Vierte agua por la boca del depósito hasta casi la mitad — la planta tomará lo que necesita, cuando lo necesite.
Toques finales
Pinta el bidón con pintura en spray o fórralo con yute para convertirlo en pieza decorativa. Queda genial en pares de tamaños diferentes en la ventana de la cocina, siempre con las hierbas a mano.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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