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Idea 7
Mortero de obra
El mortero es la herramienta más antigua de la cocina y del taller: un recipiente pesado donde se macera con un pilón. En las obras, la versión balde sirve para amasar pequeñas porciones de revoque, argamasa de fragüe o masilla de calafatear — el plástico espeso aguanta el golpe del mazo sin agrietarse.
Lo que necesitas
- Balde de pintura pequeño (2 a 5 litros, de plástico grueso)
- Mazo de hierro, cabo de acero corto o piedra lisa firme (el "pilón")
- Lija media
- Trapo húmedo
- Aceite de cocina usado (opcional, para forrar el fondo)
Cómo hacerlo
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1
Limpia el balde por dentro y por fuera con trapo húmedo, sin agua en exceso — cualquier humedad arruina la argamasa y el fragüe en el momento de la preparación.
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2
Lijs el fondo interno para dejar la superficie áspera — es esa rugosidad la que ayuda a aplastar y mezclar, como las ranuras de un mortero de piedra.
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3
Seca bien y, si quieres facilitar la limpieza después, pinta el fondo con una capa fina de aceite de cocina usado, que crea una película desmoldante.
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4
Pesa el balde vacío: si es muy liviano, coloca una piedra plana en el fondo para dar estabilidad y que no "baile" mientras golpeas la masa.
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5
Para usar, coloca el material (fragüe, masilla de calafatear) en el fondo y golpea con movimientos de maceta, girando el pilón en cada golpe para mezclar por igual.
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6
Al terminar, deja en remojo con agua antes de que la masa seque — el fragüe seco dentro del plástico solo sale rompiendo el balde.
Toques finales
Haz un par: un balde para masas de construcción y otro limpio para macerar condimentos o abono casero en la huerta. Guarda el mazo atado en el asa para nunca perder el pilón de vista.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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