De la página: El disco brillante pide un nuevo brillo
Idea 1
Mosaico destellante
El mosaico es una de las técnicas decorativas más antiguas del mundo, practicada por romanos y bizantinos con trocitos de piedra y vidrio encajados uno a uno. El CD trae esa tradición a los días modernos: su lado grabado refleja la luz porque tiene una capa metálica finísima que divide los tonos del arcoíris en pedacitos brillantes.
Lo que necesitas
- 2 o 3 CDs que ya cumplieron su función
- Tijeras resistentes o alicates de corte
- Una base: maceta, espejo pequeño, caja de madera o portarretratos
- Cola blanca o cola de contacto
- Ridau simple (o mortero fino) y una espátula
- Paño limpio para dar brillo al final
Cómo hacerlo
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1
Corta el CD primero por los bordes, quitando el anillo externo liso, porque el centro sin capa reflectante no brilla. Después recorta el disco en pedacitos irregulares de 1 a 2 centímetros — ten cuidado, los bordes cortan como vidrio.
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2
Organiza los pedacitos sobre la base sin pegarlos todavía, mezclando los tonos de reflejo. Eso permite ajustar el dibujo antes de comprometer la cola.
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3
Pega uno a uno, dejando pequeños espacios entre ellos. El espaciado es lo que hará que el ridau dé contorno y valore cada fragmento.
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4
Extiende el ridau con la espátula cubriéndolo todo, forzándolo a entrar en las rendijas. Funciona como el cemento del mosaico, fijando y protegiendo los bordes cortantes.
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5
Antes de que seque por completo, pasa el paño retirando el exceso de la superficie de los trocitos. Así el brillo arcoíris queda libre para reflejar la luz.
Toques finales
Un rociador de barniz acrílico protege la pieza e intensifica el brillo. Macetas, tapas de mesita pequeña y marcos ganan vida nueva con esa luz fragmentada.
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