De la página: El frasco olvidado merece un nuevo capítulo
Idea 3
Frasquito de semillas organizadas
Guardar semillas en recipientes herméticos es una práctica antigua de agricultores y coleccionistas: la semilla es un ser vivo dormido, y su peor enemiga es la humedad, que despierta la germinación antes de tiempo y crea hongos. Un frasco de vidrio bien cerrado y seco crea una barrera contra el aire húmedo, manteniendo la semilla viva por mucho más tiempo.
Lo que necesitas
- Frasco de medicina de vidrio o plástico con tapa, bien lavado y completamente seco
- Semillas (de hortalizas, flores o porotos que guardaste)
- Papel absorbente o arroz crudo (para secar cualquier humedad residual)
- Etiqueta o pedacito de papel y lapicera
- Cucharita de té o embudo improvisado de papel
Cómo hacerlo
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1
Lava el frasco con agua tibia y jabón y déjalo secar boca abajo por un día entero; cualquier gota de agua escondida puede arruinar las semillas después.
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2
Pon adentro un poquito de arroz crudo o papel absorbente seco enrollado, para absorber la humedad del aire que queda atrapada cuando abres y cierras el frasco.
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3
Vierte las semillas con una cucharita o embudo de papel, sin llenar hasta la tapa: deja un pequeño espacio de aire para no aplastar ninguna al cerrar.
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4
Escribe en la etiqueta el nombre de la planta y el mes en que se cosecharon las semillas; saber la edad de la semilla ayuda a saber si todavía germinará bien.
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5
Guarda los frasquitos en un lugar fresco, oscuro y seco, como un cajón interior de armario — la luz y el calor acortan la vida de la semilla dormida.
Toques finales
haz una prueba simple de viabilidad antes de plantar: coloca algunas semillas entre hojas de papel absorbente húmedo por una semana y cuenta cuántas brotaron. Los frascos más pequeños son ideales para separar semillas por cosecha o por variedad.
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