De la página: Mil colores en pocos gramos
Idea 4
Piezas fundidas tipo placa
Fundir plástico en placas es una técnica popularizada por colectivos de reciclaje artesanal, que transformaban tapitas coloridas en superficies densas y vistosas. La magia está en la química: el polietileno de las tapas se ablanda entre 120 y 130 grados, así que se derrite en el horno sin liberar olor fuerte, convirtiéndose en una masa homogénea que se endurece al enfriarse.
Lo que necesitas
- Tapitas de plástico limpias (del mismo tipo, de preferencia)
- Horno doméstico
- Molde de metal o vidrio untado con aceite (o forrado con papel manteca)
- Peso plano (lata con piedras) para prensar
- Guantes de horno
Cómo hacerlo
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1
Lava bien las tapitas y sécalas: cualquier suciedad queda marcada dentro de la placa y dificulta la fusión entre los plásticos.
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2
Cubre el fondo del molde con una capa única de tapas bien juntitas — si apilas demasiado, el centro no se derrite por igual.
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3
Lleva al horno bajo (cerca de 130 °C) con la ventana de la cocina abierta y vigilando: en 10 a 20 minutos las tapas se aplanan y se unen.
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4
Retira con guantes cuando esté uniforme y presiona con el peso durante unos minutos — esto elimina burbujas y deja la placa lisa y densa.
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5
Deja enfriar completamente antes de desmoldar: el plástico se endurece al volver a temperatura ambiente.
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6
Lija los bordes con lija fina o córtalos con cutter para dar el formato final.
Toques finales
Organiza los colores en degradado o mandalas antes de fundir — el dibujo queda eternizado en la placa. Úsala como posavasos, sousplat o recórtala para hacer separadores de libros y adornos.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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