De la página: El vaso desechable merece una segunda oportunidad

Idea 8

Brocha de bricolaje

Fácil 20 min

Convertir un vaso de plástico en brocha es un truco antiguo de talleres y escuelas, donde no se compraba nada cuando se podía improvisar. Funciona porque el plástico rígido aguanta bien la forma del mango, y las cerdas recortadas de otro material flexible esparcen pintura o cola con control suficiente para trabajos gruesos.

Lo que necesitas

  • Vaso de plástico rígido (tipo vaso de fiesta o de yogur grande)
  • Espuma de limpieza, estropajo de cocina usado o tiras de tela
  • Tijeras
  • Cinta adhesiva o goma elástica
  • Palillo de brocheta o bolígrafo viejo (opcional, para el mango)

Cómo hacerlo

  1. 1

    Corta el vaso por la mitad en horizontal y guarda la base, que será el cuerpo de la brocha: la parte más firme se sujeta mejor en la mano.

  2. 2

    Recorta un rectángulo de espuma un poco más grande que la boca del vaso; la espuma es lo que va a sujetar y esparcir la pintura, así que cuanto más densa, más uniforme queda la aplicación.

  3. 3

    Encaja la espuma en la abertura, dejando la mitad fuera, y sujétala con cinta adhesiva o una goma alrededor del borde, bien apretada para que no se suelte durante el uso.

  4. 4

    Si quieres un mango más largo, agujerea el fondo del vaso y encaja el palillo o el bolígrafo viejo, fijándolo con la misma cinta.

  5. 5

    Prueba en un trozo de cartón antes del proyecto final, ajustando cuánta espuma queda expuesta.

Toques finales

Para trazos más marcados, corta la punta de la espuma en bisel, como una brocha chaflanada de pared. Después de usarla con pintura al agua, lávala con jabón y déjala secar para reutilizarla varias veces.

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