De la página: La cáscara del ajo tiene poder
Idea 1
Caldo casero dorado
Los caldos de sobras son una tradición de cocina antigua: los cocineros siempre aprovecharon cáscaras, tallos y recortes para extraer sabor. Funciona porque buena parte de los compuestos aromáticos del ajo (y de otras verduras) queda concentrada en la cáscara — la cocción larga en agua caliente libera esos sabores en el líquido.
Lo que necesitas
- Cáscaras de ajo bien limpias (acumúlalas en el congelador hasta llenar un frasco)
- Tallos y puntas de verduras que tengas a mano (cebollín, zanahoria, apio)
- Agua suficiente para cubrir todo
- 1 hoja de laurel y granos de pimienta negra (opcional)
- Sal al gusto
- Una olla grande y un colador
Cómo hacerlo
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1
Lava bien las cáscaras de ajo y los recortes de verduras bajo el agua corriente, porque van directo al caldo y cualquier suciedad aparecería en el sabor.
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2
Ponlo todo en la olla y cúbrelo con agua — el ajo no necesita quedar ahogado, solo cubierto, para que el caldo no salga demasiado aguado.
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3
Añade el laurel y la pimienta, lleva a fuego bajo y deja hervir suavemente durante 40 minutos: el fuego suave extrae sabor sin amargar.
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4
Pasa por el colador apretando bien los sólidos con una cuchara, para sacar hasta la última gota de sabor.
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5
Prueba y ajusta la sal; cocina unos minutos más si quieres un caldo más concentrado.
Toques finales
Vierte en moldes de hielo y congela — cada cubito es una dosis lista de sabor para arroces, salsas y sopas. Los sólidos cocidos todavía pueden ir al pastel de verduras o a la farofa.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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