De la página: La cáscara del ajo tiene poder
Idea 5
Cobertura de ahumado
En parrillas y ahumadores caseros, las cáscaras de ajo y otras sobras aromáticas hace mucho que se convirtieron en combustible aromático sobre las brasas. Cuando se calientan, las cáscaras liberan compuestos de azufre y aceites esenciales que se depositan en la superficie del alimento, creando esa capa dorada y perfumada típica del ahumado.
Lo que necesitas
- Cáscaras de ajo secas (bien secas, sin partes mohosas)
- Carbón o brasa de parrillada
- Una bandeja de aluminio o un ahumador adaptado con tapa
- Carnes, aves o verduras para ahumar
- Pinzas para manipular las cáscaras
Cómo hacerlo
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1
Junta las cáscaras de ajo y déjalas secar bien durante un día sobre un tamiz; la cáscara húmeda solo genera un humo amargo y frío.
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2
Enciende el carbón y espera a que las brasas queden cubiertas de ceniza blanca, porque la brasa viva quema la cáscara demasiado rápido y amarga el resultado.
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3
Extiende un puñado de cáscaras sobre las brasas ya encendidas; empiezan a soltar un humo perfumado en pocos segundos.
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4
Coloca la carne o las verduras en la parrilla y tapa la bandeja o el ahumador para que el humo circule y se pegue al alimento.
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5
Reposiciona la comida a intervalos y añade más cáscaras conforme el humo disminuye, manteniendo el calor indirecto para asar por dentro.
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6
Al final, deja reposar la pieza unos minutos tapada, porque eso uniformiza el sabor y la jugosidad.
Toques finales
Mezcla las cáscaras de ajo con cáscara de cebolla o borra de café seca para un humo más complejo. Funciona de maravilla en cortes de pollo, costilla e incluso quesos firmes.
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