De la página: Tu mandarina tiene más brillo para dar

Idea 6

Saquitos perfumados para cajones

Fácil 20 min

Las abuelas guardaban cáscaras de frutas cítricas secas entre la ropa para ahuyentar las polillas y dejar perfume. Funciona porque el aroma de la mandarina viene de aceites esenciales atrapados en la cáscara, que liberan olor poco a poco en espacios cerrados.

Lo que necesitas

  • Cáscaras de 5 a 8 mandarinas bien lavadas
  • Retazo de tela de algodón o repasador viejo
  • Aguja e hilo o cinta de satén
  • Opcional: clavos de olor, canela en rama o arroz para dar volumen

Cómo hacerlo

  1. 1

    Lava las cáscaras y retira bien la parte blanca del interior, porque amarga y absorbe humedad. Así el perfume queda más limpio y el secado es más rápido.

  2. 2

    Corta las cáscaras en tiritas o cuadraditos pequeños y extiéndelas en un lugar ventilado y con sombra, dándolas vuelta todos los días. El sol directo quema los aceites y debilita el aroma.

  3. 3

    Cuando estén crocantes al tacto, mézclalas con clavos de olor o canela para componer un perfume más complejo.

  4. 4

    Corta dos cuadrados de tela de unos 10 cm, cose tres lados, llena con la mezcla y cierra el cuarto lado con puntadas firmes.

  5. 5

    Ata una cinta en la parte superior para dar acabado y cuélgalo o apóyalo en la esquina del cajón.

Toques finales

Aprieta el saquito entre los dedos de vez en cuando para "despertar" los aceites y renovar el olor. Dura cerca de un mes antes de que valga la pena recargarlo.

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