De la página: Tu mandarina tiene más brillo para dar
Idea 6
Saquitos perfumados para cajones
Las abuelas guardaban cáscaras de frutas cítricas secas entre la ropa para ahuyentar las polillas y dejar perfume. Funciona porque el aroma de la mandarina viene de aceites esenciales atrapados en la cáscara, que liberan olor poco a poco en espacios cerrados.
Lo que necesitas
- Cáscaras de 5 a 8 mandarinas bien lavadas
- Retazo de tela de algodón o repasador viejo
- Aguja e hilo o cinta de satén
- Opcional: clavos de olor, canela en rama o arroz para dar volumen
Cómo hacerlo
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1
Lava las cáscaras y retira bien la parte blanca del interior, porque amarga y absorbe humedad. Así el perfume queda más limpio y el secado es más rápido.
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2
Corta las cáscaras en tiritas o cuadraditos pequeños y extiéndelas en un lugar ventilado y con sombra, dándolas vuelta todos los días. El sol directo quema los aceites y debilita el aroma.
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3
Cuando estén crocantes al tacto, mézclalas con clavos de olor o canela para componer un perfume más complejo.
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4
Corta dos cuadrados de tela de unos 10 cm, cose tres lados, llena con la mezcla y cierra el cuarto lado con puntadas firmes.
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5
Ata una cinta en la parte superior para dar acabado y cuélgalo o apóyalo en la esquina del cajón.
Toques finales
Aprieta el saquito entre los dedos de vez en cuando para "despertar" los aceites y renovar el olor. Dura cerca de un mes antes de que valga la pena recargarlo.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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