De la página: Papaya: dulce en la mesa, poder en el cabello
Idea 4
Salsa de semillas picantes
Las semillas de papaya suelen ir directo a la basura, pero cargan un sabor picante parecido al de la pimienta y la mostaza, gracias a la enzima papaína y a los compuestos que concentran el picante justamente ahí. Secar y triturar las semillas es la forma más sencilla de darle un nuevo destino a ese subproducto convirtiéndolo en condimento de mesa.
Lo que necesitas
- Semillas de 1 papaya bien madura, escurridas y limpias
- Sal al gusto
- Aceite de oliva o agua para ajustar la textura
- Ajo en polvo o limón (opcional)
- Sartén u horno
- Licuadora o mortero
Cómo hacerlo
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1
Lava bien las semillas en un colador para retirar toda la pulpa, porque cualquier restito azucarado acelera la fermentación y avinagra la salsa.
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2
Extiende las semillas en una sartén a fuego bajo o en el horno a 120 °C por unos 15 minutos: el secado las tuesta ligeramente, redondea el picante y evita que las semillas germinen o enmohezcan después.
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3
Licúa las semillas tostadas o písalas en el mortero hasta convertirlas en una harina granulada — la cascarita rígida guarda el aceite y el picante, que solo se sueltan bien triturados.
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4
Mezcla sal, un hilo de aceite de oliva y, si quieres, ajo en polvo o unas gotas de limón hasta formar una pasta húmeda, ajustando el punto como quien hace un pesto rústico.
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5
Guarda en un frasco de vidrio limpio en la nevera, donde la salsa dura cerca de una semana bien cerrada.
Toques finales
Úsala sobre huevos, frijoles, carnes o en el arroz, como sustituto de la pimienta molida. Cuanto más tostada, más suave y con notas de nuez queda el sabor.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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