De la página: Café molido usado: mucho más allá de la taza
Idea 5
Exfoliante corporal casero
Exfoliar es un ritual antiguo: los baños turcos y las spas romanas ya usaban partículas ásperas para renovar la piel. El café molido usado funciona porque tiene gránulos irregulares que arrastran células muertas mecánicamente, mientras la cafeína y los aceites naturales del grano quedan en la piel.
Lo que necesitas
- Café molido usado húmedo o seco (de uno o dos cafés colados)
- 2 cucharadas de azúcar cristal o sal gruesa (potencia la exfoliación)
- 3 cucharadas de aceite de coco, aceite de oliva u otro aceite de cocina
- Tarro de vidrio con tapa
Cómo hacerlo
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1
Esparce el café usado en un plato y deja secar unas horas o úsalo directo si vas a usar el exfoliante el mismo día — el café usado seco dura más en el tarro y no enmohece.
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2
Mezcla el café usado con el azúcar — el azúcar es un segundo exfoliante que se disuelve poco a poco, suavizando la fricción.
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3
Añade el aceite poco a poco hasta que se convierta en una pasta húmeda, que no gotee — el aceite transporta los compuestos del café y deja la piel lubricada.
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4
Guarda en el tarro de vidrio cerrado, lejos de la humedad — sin agua dentro, el producto dura hasta dos semanas en la nevera.
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5
En la ducha, aplica con movimientos circulares sobre la piel húmeda y enjuaga bien — el movimiento circular activa la circulación local.
Toques finales
Aplica la mezcla en los muslos y los glúteos con movimientos firmes para un efecto más intenso de firmeza. Si quieres un aroma extra, echa unas gotas de vainilla o canela en polvo a la pasta.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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