De la página: El frijol de ayer tiene futuro
Idea 7
Caldo para sopa de verduras
El caldo de frijol es el secreto más antiguo de las cocinas de casa: cuando las sobras de frijol se enfrían, el almidón liberado de los granos deja el líquido cremoso y lleno de sabor. Era común que las abuelas guardaran ese resto precisamente para espesar sopas — nada se perdía, todo se convertía en comida.
Lo que necesitas
- Sobras de frijol con caldo (de 1 a 2 cucharones, sazonado o no)
- Verduras que tengas en casa (papa, zanahoria, calabacín, chayote, arracacha)
- Cebolla y ajo (opcionales, si el frijol ya está sin condimento)
- Agua (solo si el caldo está muy espeso)
- Sal y perejil o cebollín al gusto
Cómo hacerlo
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1
Bate las sobras de frijol en la licuadora o machaca bien los granos con un tenedor — esto libera el almidón que dará cuerpo cremoso a la sopa.
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2
Pica las verduras en cubos pequeños, todos del mismo tamaño, para que se cocinen por igual y en el mismo tiempo.
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3
Lleva el caldo de frijol batido al fuego medio con las verduras; si está muy espeso, añade agua caliente hasta cubrir — el agua caliente no interrumpe la cocción.
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4
Cocina por unos 15 minutos, hasta que las verduras estén tiernas al pincharlas con el tenedor.
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5
Prueba y ajusta la sal, recordando que el frijol ya viene sazonado — agrega poco a poco.
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6
Finaliza con perejil fresco fuera del fuego, para que el aroma no se evapore con el calor.
Toques finales
Si quieres una versión más rústica, machaca algunos trozos de verduras contra la pared de la olla antes de servir. ¿Sobró sopa? Se congela hasta 3 meses en recipientes cerrados y se convierte en una cena lista para los días ajetreados.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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