De la página: El frijol de ayer tiene futuro
Idea 6
Farofa de frijol
La farofa nació como forma de estirar la comida: la harina absorbe la humedad y los condimentos, transformando pocas cosas en una comida completa. Con frijol listo, rinde un acompañamiento crujiente porque la harina tostada crea capas doradas que contrastan con el grano tierno.
Lo que necesitas
- Sobras de frijol cocido escurrido (1 a 2 cucharones)
- Harina de mandioca o de maíz (cerca de 1 taza)
- Cebolla y ajo picados
- Panceta, chorizo o manteca (opcional)
- Aceite o aceite de oliva, sal y perejil
Cómo hacerlo
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1
Escurre bien el frijol, porque una farofa con demasiado caldo se vuelve papilla en vez de soltar los granos de harina dorados.
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2
Dora la cebolla y el ajo en el aceite (y la panceta, si la usas) hasta que estén bien dorados — aquí nace el sabor base de la farofa.
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3
Añade el frijol y sofríe por unos 2 minutos, solo para que tome el condimento sin deshacerse.
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4
Vierte la harina poco a poco, revolviendo siempre, hasta que absorba la humedad y quede suelta — cada harina bebe líquido diferente, así que ve observando el punto.
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5
Finaliza con perejil, ajusta la sal y sirve caliente o a temperatura ambiente.
Toques finales
Un huevo frito por encima de la farofa transforma todo en un almuerzo completo. También rellena sándwiches y acompaña el desayuno con sobras de arroz.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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