De la página: El frijol de ayer tiene futuro
Idea 2
Frijol revuelto con arroz
Este revuelto nació en los viajes de los bandeirantes brasileños, que necesitaban aprovechar cada resto de comida del camino: mezclaban el frijol del día anterior con el arroz y la harina, "revolviendo" todo en la olla. La técnica funciona porque el frijol ya frío libera menos agua, y la harina absorbe la humedad restante, dejando el plato contundente y suelto.
Lo que necesitas
- 2 tazas de frijol cocido (preferiblemente del día anterior, escurrido)
- 1 taza de arroz cocido (si es sobra, mejor)
- 1 cebolla picada
- 3 dientes de ajo
- 2 cucharadas de harina de mandioca o de maíz
- Panceta, chorizo o costillas (opcional, pero tradicional)
- Sal y pimienta al gusto
- Acelga sofrita y un huevo frito para acompañar
Cómo hacerlo
-
1
En una olla ancha, fríe la panceta o el chorizo hasta que suelte la grasa; será la base de sabor de todo el plato, así que no necesitas mucho aceite extra.
-
2
Dora la cebolla y el ajo en esa grasa aromatizada hasta que estén bien dorados — ese punto oscuro es lo que da el sabor característico del revuelto.
-
3
Añade el frijol escurrido y deja reducir a fuego medio, revolviendo hasta que se vuelva casi una pasta gruesa; el objetivo es evaporar el exceso de caldo.
-
4
Agrega el arroz y mezcla bien, revolviendo todo para incorporar los sabores.
-
5
Añade la harina poco a poco, revolviendo siempre, hasta que se despegue del fondo de la olla — absorbe la humedad y da consistencia.
-
6
Ajusta la sal y sirve con acelga sofrita y huevo frito por encima.
Toques finales
Si no comes carne, una cucharada de aceite de oliva ahumado o humo líquido culinario sustituye bien la panceta. Las sobras del revuelto se convierten en un excelente relleno de empanadas o tapioca al día siguiente.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
Esta página alimenta el conocimiento colectivo 🌱 — cada descubrimiento hace mejor la próxima respuesta.