De la página: La mandarina clemenules, dulce y que rinde de más
Idea 4
Licor de mandarina casero
Los licores caseros de fruta son tradición de campo y de familia: la cáscara macerada en aguardiente libera sus aceites aromáticos en el alcohol, proceso llamado maceración. Después solo hay que equilibrar con un almíbar de azúcar. El alcohol extrae aroma y color de la cáscara — es el mismo principio de los licores artesanales europeos de frutas cítricas.
Lo que necesitas
- Cáscaras de 10 mandarinas, solo la parte coloreada, sin la película blanca
- 500 ml de aguardiente o vodka
- 1 taza de azúcar
- 1/2 taza de agua
- Un frasco de vidrio con tapa bien cerrada
- Un colador y un embudo
- Botellas pequeñas para guardar
Cómo hacerlo
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1
Lava bien las mandarinas antes de pelarlas y usa solo la parte coloreada de la cáscara, pues la parte blanca amarga el licor. Empieza siempre con frutas limpias: lo que va a la bebida no pasa por cocción.
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2
Coloca las cáscaras en el frasco de vidrio con el aguardiente, cierra bien y guarda en un lugar oscuro. La luz degrada los aromas; la oscuridad los preserva.
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3
Deja macerar de 8 a 15 días, agitando el frasco una vez al día. Cuanto más tiempo, más intenso el perfume — prueba cada algunos días para encontrar tu punto.
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4
Prepara el almíbar disolviendo el azúcar en el agua a fuego bajo y deja enfriar por completo. El almíbar caliente en una bebida macerada altera el sabor.
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5
Cuela el líquido por el colador, mézclalo con el almíbar frío y revuelve bien para integrar.
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6
Embotella con el embudo y deja reposar una semana más antes de servir: el sabor se redondea con el tiempo.
Toques finales
Sírvelo frío como digestivo o úsalo para bañar postres y perfumar almíbares de frutas. En botellitas pequeñas con etiqueta hecha a mano, se convierten en un regalo encantador.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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