De la página: La naranja entera tiene destino
Idea 2
Mermelada de cáscara de naranja
En la tradición europea, especialmente inglesa, la mermelada de cáscaras de cítricos nació del hábito de no desperdiciar nada de la fruta. Funciona por química simple: las cáscaras son ricas en pectina, una fibra natural que, al calentarse con azúcar y acidez, forma esa textura de mermelada que se firma sola, sin aditivos.
Lo que necesitas
- Cáscaras de 6 a 8 naranjas (puedes usar sobras, sin la parte blanca muy gruesa)
- Jugo de 2 naranjas
- Azúcar (la misma medida del volumen de cáscaras picadas)
- Agua suficiente para cubrir
- Una olla ancha
- Frascos de vidrio limpios
Cómo hacerlo
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1
Pica las cáscaras en pedacitos bien pequeños; cuanto más pequeños, más uniforme y untable queda la mermelada.
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2
Cubre las cáscaras con agua y cocínalas por 20 minutos para ablandar las fibras y suavizar el amargor.
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3
Escúrrelas, mide el volumen y devuélvelas a la olla con la misma medida de azúcar y el jugo de naranja — la acidez activa la pectina, que es el secreto del punto.
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4
Cocina a fuego medio-alto por 25 a 35 minutos, revolviendo a veces, hasta que espese; la prueba del plato frío (una gota que no escurre) indica que está lista.
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5
Vierte todavía caliente en los frascos de vidrio limpios y cierra inmediatamente, creando vacío al enfriarse, lo que ayuda a la conservación.
Toques finales
Queda genial en tostadas y también glaseando horneados de cerdo o pollo. Con un poco de jengibre rallado en la cocción, gana un toque especial y cálido.
Esta es una de las ideas de la página completa — mira todas las posibilidades.
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